INTA Paraná: planificación y anticipación, claves para evacuar la hacienda ante una crecida.

Un relevamiento del INTA Paraná en tres zonas diferentes de islas analizó las decisiones operativas para evacuar rodeos ante una crecida. Los resultados muestran que no existe una altura única del río que sirva como referencia para todos los establecimientos y que anticipar la salida amplía el margen de maniobra.

Ante la crecida del Río Paraná, especialistas del INTA Paraná compararon casos de Villa Urquiza, las islas de Victoria y una zona próxima a Puerto Gaboto. Los resultados confirmaron que una misma altura del río no provoca los mismos efectos en todos los campos. Factores como la cota del albardón, la distancia hasta el embarcadero, el acceso a los corrales, la capacidad de las embarcaciones y el tiempo de navegación condicionan la cantidad de animales que pueden retirarse y el momento seguro para hacerlo.

En Villa Urquiza la pérdida de superficie comienza cerca de los 4,30 metros y la alerta interna se ubica en 4,70 metros, según la referencia del hidrómetro de Paraná, mientras que en Victoria el establecimiento relevado pierde toda la tierra disponible cuando el registro del puerto de Rosario llega a 4,50 metros. En el caso de Puerto Gaboto, el albardón permite sostener parte del rodeo hasta alturas mayores, siempre que haya alimento disponible.

En relación a esto, señalaron que la planificación temprana, antes de la emergencia, permite ordenar el arreo, asegurar embarcaciones y personal, coordinar los puntos de carga y mantener alternativas ante cambios rápidos del nivel del río. Una vez fuera de la isla se necesita sostener un campo receptor con agua, personal, atención sanitaria, alojamiento y reservas forrajeras durante todo el tiempo que dure la creciente.

También recomendaron definir una estación hidrométrica de referencia y establecer dos niveles propios: uno de preparación y otro de salida, ambos anteriores a la pérdida del acceso al corral o al embarcadero. Además, aconsejaron actualizar el inventario por categoría, peso y prioridad de extracción; comprobar la capacidad real de las embarcaciones; y coordinar personal, corrales, camiones y campos receptores.

El informe subrayó, además, que las decisiones deben tomarse a partir de pronósticos oficiales actualizados.

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